Adan, Lilith y Eva
En el capítulo uno del Génesis Genesis 2:4-25 se dice: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó”. Por lo tanto, la mujer y el varón fueron creados al unísono-(Adan y Litith). “Adán y Lilith nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilith se negaba, considerando que la postura recostada que él exigía era ofensiva para ella. ¿Por qué he de recostarme debajo de tí? – preguntaba – Yo también fui hecha de polvo y, por consiguiente, soy tu igual”. Como Adán permanece intransigente, Lilith invoca el nombre de Dios, quien le da alas. Cansada de que Dios no atendiera sus reivindicaciones, decidió abandonar el Paraíso, antes que someterse y renunciar a sí misma.
Ella se niega a volver. Lilith quiere permanecer en el Mar Rojo, región en la que abundaban los demonios lascivos, con los que había dado a luz a varios lilim (demonios bebé). El castigo de Jehová por esta negativa de Lilith a regresar al lado de Adán consistirá en hacer perecer cada día un centenar de esos hijos.
Lilith también hizo una terrible proclamación. En respuesta por el dolor infligido, mataría a los hijos de Adán. Juró atacar a los niños, e incluso a sus madres, durante el nacimiento. Juró también que los recién nacidos estaban en peligro de ser objeto de su ira, las niñas por veinte días y los niños por ocho. No solo esto, sino que también atacaría a los hombres en su sueño, robándoles su semen para dar nacimiento a más niños demonio, que reemplazarían a esos asesinados cada día. Isaias 34:14
«Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso».
Adan y Eva
Ante la negativa de Lilith de regresar con Adán, Dios decidió dar una nueva compañera a su creación pues proclamo que “No es bueno que el hombre esté solo”; creó a Eva a partir de una de sus costillas, y por lo tanto sumisa al hombre.
La caída
Los elementos constitutivos de esta escena desde el paleo cristianismo son, además de Adán y Eva, el árbol y la serpiente. También son habituales la representación de las escenas que continúan la historia: Adán y Eva ocultando sus cuerpos al verse desnudos por primera vez e inaugurar con desobediencia la idea del pecado o la expulsión del Paraíso. Las escenas de la vida de la pareja una vez abandonado el Paraíso son mucho menos abundantes a excepción del episodio del asesinato de Abel a manos de su hermano Caín y el posterior castigo del fratricida.